Lo que me duelen mis cantos

¡Cuánta cosa variada, desquiciada, Viene bajando al seno de mi alma! ¡Ay, mis queridos amigos! ¿Cómo no duelen mis cantos? Definitivamente me he puesto viejo. He perdido la percepción de la metáfora, La melodía del canto, la sonrisa del labio. Demasiado viejo, como el tango, Parece que tuviese cien años, Que hubiese recorrido el mundo entero, Que hubiese tenido muchos niños, Que hubiese plantado muchos árboles, Que hubiese amado muchas mujeres, Que hubiese descubierto tierras vírgenes; Me parece que ya cumplí cien años. A veces siento que me crece una cola de cerdo. A veces creo que he muerto hace un tiempo. A veces sueño con besos y amores. A veces siento que un caballo me persigue. A veces creo que llevo una cruz en mi espalda. ¡Ay, mis queridos amigos! Si supieran lo que me duelen mis cantos. Si supieran que el amor no es una quimera. Si supieran que la vida no nos espera. Si supieran que la muerte nos acecha. Si supieran que el corazón se endurece. ¿Cómo cantar este canto desdichado? ¿Cómo saciar el pozo de las amarguras? ¡Ay, mis queridos amigos! ¡Cuánta cosa variada, desquiciada, Viene bajando al seno de mi alma! ¿Cómo no duelen mis cantos? Parece que tuviera cien años, Cola de cerdo y hubiese vivido cien años.