Saquear Alegrías

Quizás hay que prenderle fuego a todo: exigir el paraíso prometido y las mentiras dichas, patear hasta que los cuentos se hagan realidad y el final feliz sea de rigor.

Quizás hay que atormentar a los atormentadores, saquear las alegrías de los alegres y destrozar las certezas de los seguros.

Quizás las preguntas diarias deben ser: "¿por qué sigo vivo?", "¿dónde están mis desayunos felices y mis "buenas noches amor"?", "¿dónde el abrazo tranquilizador y el beso cálido?".

A veces me da miedo que yo sea esto, que esto sea yo y que no exista más: ni más allá, ni más nada que no sea esto.

Y a veces me alegra el creer que yo soy esto, que esto soy yo y que no existe más: ni más allá, ni más nada que no sea esto.